Nuestra Historia

La historia de CelliSticos surge de la mano de Salvador Pelejero, mi padre, y una servidora, y si hace unos años nos hubieran dicho que íbamos a acabar presentando al mundo nuestras picas para violonchelo, ¡no nos lo habríamos creído!

 

El principio de todo se remonta al año 2014, cuando yo estudiaba el Máster de Violonchelo en la Robert Schumann Hochschule Düsseldorf de Alemania. Allí pude ver que algunos violonchelistas usaban modelos de picas diferentes y originales, que me llamaron muchísimo la atención, y que me hicieron preguntarme hasta qué punto este accesorio influía realmente en el sonido de los violonchelos.

 

Como siempre que me encuentro con cualquier nuevo gadget para el instrumento, lo primero que hice fue llamar a mi padre. Él tiene experiencia en la fabricación de instrumentos de percusión y un taller maravilloso, así que se mostró dispuesto a experimentar. Después de hacer marimbas de cinco octavas y otros instrumentos y accesorios musicales, una pica para violonchelo no le plantearía excesiva dificultad: así que ahí empezó todo.

 

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Con el tiempo fuimos probando, siempre para uso personal, cientos de combinaciones diferentes que mi padre iba creando, buscando la mejor sonoridad y equilibrio del instrumento. Con mucho detalle y empeño, y con la ayuda inestimable de otros compañeros violonchelistas, comprobábamos acústicamente cada cambio que hacíamos en el diseño y materiales, y también en varios instrumentos diferentes, para asegurarnos de que fuese adecuado para la gran mayoría de violonchelos. Tanto es así que, cuestiones como la distancia y colocación exacta de lo orificios en el tubo, su ángulo, los materiales de fabricación, etc., se llegaron a convertir en una obsesión que, si os soy sincera, ¡casi nos vuelve un poco locos!

 

Por suerte, a lo largo de este camino apasionante, dimos con un modelo del que puedo decir que estamos bastante orgullosos, sobre todo gracias a la habilidad técnica y artística de mi padre. Sus ideas de diseño y forma de fabricación han hecho que, a día de hoy, yo misma y muchos otros compañeros de gremio no encontremos un modelo de pica mejor.

 

Para terminar, deciros que aquí os presentamos un proyecto familiar, pensado y hecho minuciosamente y con mucho cariño, que tiene como principal objetivo mejorar el sonido y la comodidad de los violonchelistas. Un proyecto dedicado a esos “celliSticos” del mundo entregados a su instrumento, y que desinteresadamente nos han ayudado y preguntado por nuestras picas a lo largo de estos años, llevándonos hasta aquí casi sin quererlo.

¡Muchas gracias a todos!

Marta Pelejero Pérez 

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